14 de agosto de 2008

Alguién escribió...


Yo Estoy Totalmente de acuerdo... y tú?

En algún momento un médico determinará que mi corazón ha dejado de funcionar y que en verdad mi vida se ha terminado.

Cuando esto suceda, no traten de revivirme artificialmente por medio de aparatos, y dondequiera que me encuentre no lo llamen "mi lecho de muerte"….llámenlo "mi lecho de vida " y dejen que mi cuerpo vaya de allí a ayudar a que otros gocen de una vida plena.

Den mi vista a alguien que nunca haya visto un amanecer la cara de un bebé o el amor en los ojos de una mujer.

Den mi corazón a alguien a quien el suyo no le haya causado más que interminables días de dolor.

Den mi sangre a algún adolescente rescatado de entre las ruinas de un automóvil accidentado, para que pueda vivir y llegar a gozar del juego de sus nietos.

Den mis riñones a quien dependa de una máquina para seguir existiendo semana tras semana.

Tomen mis huesos, todos mis músculos y todas y cada una de las fibras y nervios de mi cuerpo y encuentren la manera de hacer caminar a un niño lisiado.

Exploren cada rincón de mi cerebro. Si fuera necesario tomen todas las células para que algún día un niño pueda gritar con la emoción del deporte y una niña sorda pueda oír el sonido de la lluvia contra los cristales de la ventana.

Y cuando llegue el momento de llevarme al cementerio… entierren mis defectos, mis debilidades y todos mis perjuicios contra mis semejantes.

Y si por casualidad alguien quiere recordarme, hágalo con una buena palabra o acción hacia quien lo necesite.

Si hacen lo que les pido, viviré eternamente.

12 de agosto de 2008

Mantente Erguido

Hay que tratar...

En la dicha o en la angustia,
en miseria o en riqueza,

en salud o enfermedad,
mantente erguido y sonríe.

Ante quienes se abalanzan,
o se echan al vacío,
o se hieren mutuamente,
mantente erguido y sonríe.

Ante aquellos que disputan,
ante aquellos que se injurian,
y los que cierran los puños,
mantente erguido y sonríe.

En el día de la ira y de la desbandada,
cuando todo cae y arde;

solo, en medio del pavor,
mantente erguido y sonríe.

Cuando oigas tu alabanza,
o te escupan en la cara,
mantente erguido y sonríe,

En los juegos y en las danzas,
mantente erguido y sonríe.
En vigilias y en ayunos,
mantente erguido y sonríe.

Y ya al borde del gran viaje,
aún cuando lloren tus ojos,
mantente erguido
y sonríe.

Autor:Anónimo