NOS ATAMOS VOLUNTARIAMENTE
Nos atamos voluntariamente,
llenándonos de cadenas,
Y luego nos quejamos
de no ser libres.
¿Quien te tiene que liberar si ni tu mismo eres consciente de tus cadenas ?
La mujeres
se atan a sus maridos, a sus hijos.
Los maridos
se atan a sus mujeres, a sus negocios.
Todos
nos atamos a los deseos
Y nuestro argumento y justificación
es el amor.
¿Qué amor?
La realidad es que nos amamos a nosotros mismos.
Pero con un amor adulterado
y raquítico que solo abarca el yo el ego.
Ni siquiera somos capaces de amarnos a nosotros mismos en libertad.
Entonces:
¿Cómo vamos a saber a amar a los demás?
Aunque sean nuestros hijos.
Nos hemos acostumbrado a la cárcel de lo viejo
Y preferimos dormir para no descubrir la libertad, que supone lo nuevo.
Lo peor y más peligroso del que duerme es creer que está despierto
y confundir sus sueños con la realidad.
Anthoy De Mello.