6 de septiembre de 2009

Esperanza

Cuando estamos en situaciones precarias o de gran dolor, algunas explicaciones no tienen razón de ser, por lo absurdas que se oyen, es como si le pidiéramos a alguien que sufre dolores que se aguante y ya no los sentirá.

Por eso es bueno tener un poco de fe en la esperanza, esperanza que las penas no duren mucho o que el dolor no nos afecte demasiado, para que no nos nuble el entendimiento , el mejor bálsamo para una alma adolorida, es un acto de amor y consideración al momento de dolor que esta viviendo.

Por esa razón, ojalá que cuando nos toque el turno de ayudar a alguien que esta sufriendo, nuestra actitud no sea nada mas, de simpatía o de lastima, sino de una honesta esperanza en que su dolor pase pronto y la resignación haga acto de presencia acuciada por nuestra insistencia y nuestro amor a quien en ese momento sufre.

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